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9 de febrero, 2017. Agua / Océanos

Mar Mediterráneo

El Mar Mediterráneo (“el mar en medio de la Tierra”) es un microcosmos del mundo oceánico. Su superficie de 2.5 millones de km2 la circundan 32 países y durante su historia, sus aguas han sufrido la mayor de las presiones humanas que haya sufrido mar alguno en el mundo

Cristina G. Mittermeier, Gregory S. Stone, Russell A. Mittermeier, Octavio Aburto-Oropeza, Claudio Campagna, Kent E. Carpenter, Laurence P. Madin, David Obura, Enric Sala, Sebastian Troëng, Peter A. Seligman & Stefan Gutermuth

El Mar Mediterráneo está conectado al Atlántico por el Estrecho de Gibraltar al Oeste, y al Mar Negro y al Mar de Mármara a través del estrecho de Dardanelos al Noreste. Su profundidad media es de 1,500 m y su punto más profundo es la fosa Calypso en el Mar Jónico, con 5,267 m. Comparado con la profundidad promedio de 4,000 m del océano, el Mediterráneo es relativamente somero, a pesar de ser el más profundo de los mares cuasi-cerrados del planeta.

Por su naturaleza prácticamente enclaustrada, el Mediterráneo se evapora a una velocidad mayor a la de recarga en su ciclo hídrico. El Mediterráneo pierde tres veces más agua por evaporación de la que recibe por lluvia o por las afluentes de los ríos. Si no fuera por la recarga de agua que recibe del océano Atlántico, el Mar Mediterráneo ya se hubiera secado. Esto ya sucedió antes. Hace seis millones de años, las placas continentales europea y la africana colisionaron y cerraron el estrecho de Gibraltar separando al Mediterráneo del Océano Atlántico. Después de que el Mediterráneo se convirtiera en un mar cerrado, en menos de dos mil años se evaporó como todos los mares cerrados—excepto los lagos híper-salinos. Dadas estas condiciones de “mar muerto”, toda la vida marina del Mediterráneo desapareció. Luego, hace alrededor de 5.3 millones de años un sismo colapsó el estrecho de Gibraltar dejando entrar las aguas del Atlántico en la cuenca vacía del Mediterráneo y se volvió a llenar en tan sólo un par de años.

En el Mar Mediterráneo se encuentra sólo un veinte por ciento de las especies marinas conocidas (no microbianas); entre algunos grupos como el de las esponjas, el Mar Mediterráneo cuenta con un elevado número (48%) de especies endémicas. En el Mediterráneo existe una rica diversidad de hábitats, incluyendo marismas, lagunas costeras, playas de arena, arrecifes rocosos, fondos arenosos, fondos lodosos, montes submarinos, cañones submarinos, ventilas hidrotermales, surgencias frías y aguas abiertas.

Actualmente el Mediterráneo se encuentra bajo sitio. Si bien las amenazas humanas al bioma son graves, existen algunas historias de éxito que si se multiplicaran pudieran revertir esta tendencia a la degradación. Las áreas de exclusión pesquera—reservas marinas en donde la pesca está prohibida—son el mejor ejemplo. Tras una década, la biomasa de peces en estas reservas puede llegar a ser cinco veces mayor que en las zonas aledañas no protegidas. Historias de sorprendente éxito son la Reserva Marina de la isla Tavolara en Cerdeña y la Reserva Marina de las Islas Medas en Cataluña.

 

Este texto es un extracto tomado del libro OCÉANOS: EL CORAZÓN DE NUESTRO PLANETA (2011) de la serie de Libros de Conservación de CEMEX

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El Corazón de Nuestro Planeta Azul

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