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Montañas Rocosas y Río Kootenay / iStockPhoto

26 de enero, 2017. Tierra / Un Regalo de la Naturaleza

Conservación Transfronteriza

Las Áreas Protegidas Transfronterizas actualmente tienen una extensión de 4.6 millones de km2 que van desde el Ártico hasta la Antártida, y están presentes en cada uno de los continentes y océanos

Gerardo Ceballos, Ph.D, Nigel J.Collar, Dr. Tracy Farrel, Barbara Goettsch, Vance Martin, Roderic Mast, Jeffrey A. McNeely, Cristina Goetsch Mittermeier, Russell A. Mittermeier, Fabian Oberfeld, Trevor Sandwith, Dr. Jane Smart, Dr. Richard Sneider, Gregory S. Stone & Michael P. Totten

En 1895, Canadá fundó el Parque Nacional Kootenay Lakes Forest en el Sur de la provincia de Alberta. Quince años más tarde, al otro lado de la frontera en el estado de Montana, el Parque Nacional Glacier se convirtió en el décimo parque de los Estados Unidos de América.  En 1932, los dos se fusionaron para formar oficialmente la primera área de conservación transfronteriza del mundo.  Denominado el Parque Internacional de la Paz Waterton-Glacier, su existencia sirve para reconocer tanto su necesidad como la oportunidad para la cooperación en las importantes tareas de gestión, representando la relación de colaboración entre países vecinos.  Desde entonces se han reconocido más de 270 áreas de conservación de este tipo a nivel mundial.

Las Áreas Protegidas Transfronterizas pueden ofrecer los medios para la reconciliación de intereses diversos y reconocer el papel que juegan los pueblos nativos y las comunidades locales, tanto para su historia como para las perspectivas de conservación y desarrollo, así como para la búsqueda conjunta de futuras oportunidades para el desarrollo social y económico.  Respetando la soberanía de los Estados y los derechos de las poblaciones nativas y de las comunidades locales en los procesos de toma de decisiones, las cada vez más grandes y más diversas áreas protegidas transfronterizas pueden atraer inversiones para el turismo y el desarrollo, como es el caso del complejo montañoso Virungas, en donde se opera diligentemente el avistamiento de gorilas en la zona fronteriza entre Uganda, la República Democrática del Congo y Rwanda, y que constituye una oportunidad para la inversión y la diversificación del empleo.

Otro importante aspecto de las áreas de conservación transfronteriza se deriva de sus beneficios políticos regionales.  Estas zonas también pueden disminuir las tensiones presentes entre los países y ayudar a resolver conflictos en disputas fronterizas o ser utilizadas tras haber alcanzado algún acuerdo político y como un gesto de buena voluntad para la reconstrucción de lazos de cooperación pacífica más fuertes, como es el caso del primer Parque Internacional de Paz, en donde se conmemora la historia de buenas relaciones y el compromiso compartido para la gestión conjunta de los recursos naturales.  Son ejemplo de lo anterior, el área de conservación transfronteriza en la Cordillera del Cóndor establecida entre el Perú y el Ecuador en 1998 como resultado de una fuerte disputa fronteriza entre estos países. Tras la caída de la Cortina de Hierro en el Sudeste de Europa, muchos de los países de la región exploran la conservación transfronteriza en sus nuevas demarcaciones fronterizas. De esta forma, las áreas de conservación transfronterizas pueden jugar un importante papel en la solución de controversias y ser un vehículo de distención por su trascendente valor geopolítico, en especial, por la existencia de una gran cantidad de disputas de este tipo sin resolver alrededor del mundo.

 

Este texto es un extracto tomado del libro UN REGALO DE LA NATURALEZA (2012) de la serie de Libros de Conservación de CEMEX

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Un Regalo de la Naturaleza

20 años de Conservación y Fotografía

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